Breve

Deseo resignado a quedarse callado; mientras no me mires a los ojos.

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Noche.

Mientras tanto la noche enciende sus luces, mis ojos no se concentran, no encuentran, solo buscan una diferencia.

Es un ir y saltar entre la oscuridad y la luz, me pierdo creyendo llegar y sigo buscando entre la oscuridad de mi mirada.

De repente me gusta dejar

que te vallas, dejando tu

encanto de estela por mi

pensamiento, pintando

nuestras sonrisas dibujadas

y un continuaremos pronto.

Al enamorarme

Al enamorarme no perdí, me perdí
en las delicias de cada encuentro,
en cada intersección de miradas,
en palabras sonando como únicas.

Al enamorarme no perdí, me perdí
en tiempo y espacio, sueños y
realidades, en acercamientos y
distancias relativas.

Al enamorarme fui egoísta y tú lo
sabes, aunque te necesite, me perdí
perdiendo.

Tú y yo…

Nuestras charlas siempre

inician con esas caricias

pausadas, con ese te doy

y me das, ambos recibimos

los latidos con la mirada

encendida, en espera de

más.

Me miras de esa manera

que provocas querer

adentrarme y abrazarte,

entre los silencios y las

risas, con sorbos de un

beso diáfano.

Parecieran intentos

suicidas al notar

que tu esencia

indomable juega.

Este juego, me seduce

y juro que sus labios

tiene ese algo que

provoca a los míos…

¿Y que provocan?

provocan esa sed de

sentirlos, recorrerlos

como la brisa lo hace

con los pétalos de

una rosa.

Tan arriesgados

son mis besos,

como tentadores

sus labios.

Seguimos tocándonos,

yo no niego el ardor qué

hay mi sangre al desearla,

ella tímida y coqueta sonríe

al percibir ese aroma a

deseo.

Una fuerza

más profunda

se resguarda

en el corazón.

Somos adictos a este juego

y sacrificamos los miedos

al tenernos tan cerca.

Es nuestra historia,

besarle, buscando

en nuestras bocas

lo besable del alma.

Medida cautelar

Como medida cautelar, él, le sonrió a ella y acarició el precipicio de su hombro izquierdo en señal de que su deseo lo lleva ha amarla.

El cuerpo de ella se estremece como si estallara, en respuesta a sus caricias, y la conexión de sus miradas.

El pliegue de sus senos juega con su lasciva lengua al frotarse en cámara lenta haciendo hervir rápidamente su sexo.

Ambos ávidos de carne, deseo que jamás nadie comprenderá porque somos adictos uno del otro, la intensidad nos lleva a la locura.

Ella se viene, sin turbar su danza y cruje con más intensidad uniendo todos sus deseos y dejándolos salir entre sus lluvias.

Besos

Fuerzas embriagadas por el licor de nuestros besos, se tornan como pétalos volando por los bordes de tu piel, las esquinas de tus hombros y en la encrucijada de tus nalgas se crean aglomeraciones de pétalos y deseos.

La cita

Un lugar, en cierto espacio del tiempo, dónde el amor se encuentra y desencuentro, la charla multitudinaria solo se centra en las miradas directas y otras serpentinas.

Si, ahí nos vimos, nos abrazamos y el mundo desapareció por espacios intermitentes en las que no nos interrumpían pensamientos ajenos.

Ella sonreía tan llena de vida que sus ojos eran dos luceros, él sonreía de gusto que la abrazaba con las alas.

Lo demás viene en el menú…